La más linda canción
No sé hasta que punto se alargará o acortará todo ésto. Ni cuánto puede doler el disparo certero.
No sé si la duda es la mejor o la peor compañera, aunque sincera.
No sé hasta que altura quiero que me llegue el fango postrada aquí.
No sé, como siempre, casi nada de lo que quiero, ni lo que dejo de querer.
No sé qué dirán de mí las noticias, el mundo, el universo o la más ínfima mariposa.
Ni sé qué espero.
Soy el último peón que se queda quieto en la línea de frente. Helado, sin pasiones que me muevan. Las trincheras están llenas de muertos, la orquesta jamás me seguirá. Los disparos retumban alrededor y suplico que me dé uno, el más letal, el más rápido, que penetre como la más linda canción. Aunque no sea nada en este juego que es la vida.
Larga vida al rey.
martes, 13 de marzo de 2012
viernes, 2 de marzo de 2012
Relative.
No logro comprender, entonces abro paso a la destrucción.
Aunque no sé si lleva de la mano perfección o imperfección.
No logro dormir o a veces tenerme en pie, no sé ver ni el blanco, ni el negro, ni el gris, ni el rosa.
No diferencio los coches ni las personas ni los monstruos que hay debajo de mi cama.
No me siento bien si me despierto, tampoco si me duermo.
No tengo prioridad sobre pelo liso o rizado, sobre playa o montaña, sobre bolso o mochila.
A mi alrededor no veo hermosura, veo basura.
No sé que es la verdad o la mentira, piadosas o no, pero sí me han dicho lo que duele.
Me han enseñado los límites, aunque no los comprenda.
Hablo sobre todo, aunque no lo comprenda.
Intento hacer lo justo, en un mundo que no sabe ni qué es eso.
Suplico lo mismo, aunque no sepa ni qué es eso.
Todos respiramos aunque no sabemos ni porqué.
Quizás debería haber pedido nacer, quizás no.
No sé hasta qué punto la petición es petición en si, o hasta cuánto se respeta.
O qué es el respeto aquí o en tu país.
Lo que sé es que hincho mis pulmones aunque esté cansada,
que a veces me gustaría vivir, y otras dejarme morir.
Ansiaríais mi miedo para nombraros valientes solo con el hecho de respirar.
Aunque no sé si lleva de la mano perfección o imperfección.
No logro dormir o a veces tenerme en pie, no sé ver ni el blanco, ni el negro, ni el gris, ni el rosa.
No diferencio los coches ni las personas ni los monstruos que hay debajo de mi cama.
No me siento bien si me despierto, tampoco si me duermo.
No tengo prioridad sobre pelo liso o rizado, sobre playa o montaña, sobre bolso o mochila.
A mi alrededor no veo hermosura, veo basura.
No sé que es la verdad o la mentira, piadosas o no, pero sí me han dicho lo que duele.
Me han enseñado los límites, aunque no los comprenda.
Hablo sobre todo, aunque no lo comprenda.
Intento hacer lo justo, en un mundo que no sabe ni qué es eso.
Suplico lo mismo, aunque no sepa ni qué es eso.
Todos respiramos aunque no sabemos ni porqué.
Quizás debería haber pedido nacer, quizás no.
No sé hasta qué punto la petición es petición en si, o hasta cuánto se respeta.
O qué es el respeto aquí o en tu país.
Lo que sé es que hincho mis pulmones aunque esté cansada,
que a veces me gustaría vivir, y otras dejarme morir.
Ansiaríais mi miedo para nombraros valientes solo con el hecho de respirar.
sábado, 4 de febrero de 2012
Enough.
La casa acorazada estaba plagada de cosas rotas,
entre ellas, demasiadas botellas y colchones.
Demasiadas cabezas y corazones.
entre ellas, demasiadas botellas y colchones.
Demasiadas cabezas y corazones.
martes, 13 de diciembre de 2011
Versos en el metro.
Siento que me esparzo y me contengo,
que me siento y me revuelvo,
que respiro pero tiemblo.
Siento que me muero y comienzo,
que me disparo y me retuerzo,
que vibro de nuevo.
Siento que soy valiente,
Sólo porque temo.
viernes, 29 de abril de 2011
Difuntos.
Huele a azul. Color marino de ojos rotos. A Madrid por las mañanas. A desayunos mudos. A la falta de los silencios astutos que impregnan de ironía la vida. Los he buscado, te lo aseguro, y no hay arlequines en el mundo de Desencanto. Huele a frío. Ahora mismo soy el aire que no existe en Vacío.
Me acobardo porque ella me ataca. Mi gran amiga, mayor enemiga, escupe manchas en estas hojas blancas. Indago, me agito, me revuelvo entre el alquitrán que palpita porque estoy perdida y no me encuentro.
Me quiero lavar la cara. Sólo para saberlo. Sólo eso.
Tráquea, trágame. Y me ahoga en soledad, en sombra. En anillos negros, en existencia mórbida y en invierno.
Me lloran los mismos difuntos. Los cadáveres duermen a mis pies antes de su hora, generaciones de muertos huelen aquí dentro antes de vivir. Los abortos cuelgan de las paredes, vomitan los vientres, arden las madres. Las batallas se resuelven porque me rindo. Y su espada penetra mucho, mucho más hondo que el corazón.
No llego a la puerta.
Venga. Desnúdame si no sirvo para mucho más.
Me acobardo porque ella me ataca. Mi gran amiga, mayor enemiga, escupe manchas en estas hojas blancas. Indago, me agito, me revuelvo entre el alquitrán que palpita porque estoy perdida y no me encuentro.
Me quiero lavar la cara. Sólo para saberlo. Sólo eso.
Tráquea, trágame. Y me ahoga en soledad, en sombra. En anillos negros, en existencia mórbida y en invierno.
Me lloran los mismos difuntos. Los cadáveres duermen a mis pies antes de su hora, generaciones de muertos huelen aquí dentro antes de vivir. Los abortos cuelgan de las paredes, vomitan los vientres, arden las madres. Las batallas se resuelven porque me rindo. Y su espada penetra mucho, mucho más hondo que el corazón.
No llego a la puerta.
Venga. Desnúdame si no sirvo para mucho más.
martes, 1 de febrero de 2011
Anclado.
Una vez más vuelvo a abrazarme a mí misma antes de salir ahí afuera. Lejos de las sábanas no hay abrazos que valgan, y abundan las tempestades. Levanto las velas y las cortinas. Me despego de la cama, haciéndome la misma maldita pregunta de siempre. Desnuda, para variar, intentando buscar las chanclas por algún lugar de la habitación, no sé dónde las dejé, como tampoco sé donde dejé las ganas de vivir. La marea solo trae mierda al fin y al cabo.
Hoy quiero navegar con lo más bonito que tenga, por eso de decorar el despojo. Y me lanzo a mar abierto para que el futuro no se caiga al mar.
Como un barco pirata sin dirección camino por la Gran Vía con lo primero puesto. La falda es corta, para dejar largas las velas que me lleven a Nunca Jamás. Me pongo la mirada felina y la media sonrisa, la otra media la guardo para cuando me quieran de verdad. Náufraga del viento y musa de muchos, por bandera la ropa de alquien que nunca probé. Los ojos llorosos, la vida tendida, y al timón las ganas de estallar. 230 km/h para huir, contoneando caderas y bailando cada ola. Dejando todo atrás.Y llegar antes posible lo más lejos de aquí, lo más lejos, por favor. Allá donde esté mi maldito tesoro. Sólo es tiempo y velocidad.
Hoy quiero navegar con lo más bonito que tenga, por eso de decorar el despojo. Y me lanzo a mar abierto para que el futuro no se caiga al mar.
Como un barco pirata sin dirección camino por la Gran Vía con lo primero puesto. La falda es corta, para dejar largas las velas que me lleven a Nunca Jamás. Me pongo la mirada felina y la media sonrisa, la otra media la guardo para cuando me quieran de verdad. Náufraga del viento y musa de muchos, por bandera la ropa de alquien que nunca probé. Los ojos llorosos, la vida tendida, y al timón las ganas de estallar. 230 km/h para huir, contoneando caderas y bailando cada ola. Dejando todo atrás.Y llegar antes posible lo más lejos de aquí, lo más lejos, por favor. Allá donde esté mi maldito tesoro. Sólo es tiempo y velocidad.
No hay tierra a la vista. Me subo a lo más alto del mástil para observar dónde quedó mi destino. Y miro alrededor sin respuesta. Me echo las manos a la cabeza. Me doy cuenta de que Nunca Jamás es la segunda estrella a la derecha, y que sólo soy un barco que navega a la deriva por la calle Montera.
Como dicen, nunca fue fácil llegar a ser una princesa.
Me siento en mitad de la acera, Poseidón ha vuelto a ganar y Penélope no está. Asique hecho el ancla, y tiro mi vida por la borda.
[…] Ni agarrarme a la ciudad, que todo se hundía.
Y vi el mar en la Gran Vía y soñé con navegar… y soñé con naufragar […]
...Y tocarme y hundirme, como en un juego.
lunes, 24 de enero de 2011
23
Jodida pero muy contenta.
70% Yo. 30% Ego.
El cerebro a -23ºC y el corazón a cien.
Personalidad enfermiza, insana, cruenta.
Adictiva.
Erase una mujer pegada a un arma en la sien.
Un puñado de inercia y máquina. Insaciable búsqueda de perfección.
El mar rompiendo en los ojos, el cielo arrugado en la boca.
Las ojeras de antifaz como Doña Inspiración.
Los dientes separados que dicen NO a lo establecido.
La lengua larga para mamársela al temor.
Mis tetas te hacen aguantar la respiración.
Y en mi espalda, junto a la gran cruz, los latidos carcomidos..
Pienso descargarme cuando encuentre algo mejor.
Las alas cortadas, que no cortas, para correr más rápido.
Vomito en vuestra vida las mentiras más reales.
Soy el odio y los principios.
El desencanto y los finales.
La culpable de que duermas cada noche en los portales.
Mis brazos son víricos,
esperpénticos,
transoceánicos,
esdrújulos,
que terminan en placentas de cinco dedos, dispuestas a parir como conejos.
Manos entrenadas en abrir cabezas y piernas.
Los nervios me asaltan, dentelleo las uñas.
Mi páncreas esconde mi parte más tierna.
Amo de verdad, por eso no lo he hecho nunca.
Mi ombligo es la batalla perpetua y mi coño la extinción.
El fuego en la piel, el vaho, el agua.
Las caderas un desencadenante de desesperación.
Las piernas se apoyan más en hombros que en suelos,
se follan la hipocresía a cada zancada.
Abusan del consuelo, del derecho al pataleo.
¿Ves? Soy la mujer perfecta con unos kilos de más.
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